A veces me siento como en una encrucijada
cuando te miro y empiezo a sentir.
Me digo a mi misma que no quiero seguir, que fue suficiente, que para que volver a lo mismo si conozco el final de sobras.
Pero es tenerte enfrente y algo en mi interior me pide que te bese.
Como irrefrenable, imparable, tan cierto como doloroso, tan fogoso como hiriente, tan natural como ajeno.
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